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Es evidente que el país requiere una modificación sustancial de la estratificación socioeconómica, que sirve desde hace muchos años para definir tarifas diferenciales de los servicios públicos, el cobro de contribuciones como la valorización o el impuesto predial y la entrega de subsidios.

 A razón es que se cuestiona si la estratificación vigente responde a la realidad socioeconómica de la integralidad del país y si sus basamentos técnicos están alineados con la equidad territorial.

Hace algunos días, en un grupo de estudio de nuestra Unidad de Apoyo Normativo, se hablaba de cómo al interior de los estratos socioeconómicos, especialmente los más altos, eran evidentes las inequidades. Por ejemplo, en el estrato 6 las tarifas son iguales para las familias más ricas del país, para quienes administran sus bienes y para los empleados que representan sus intereses en el comercio, las finanzas y la industria, simplemente porque sus viviendas coinciden en un mismo sector geográfico.

También es evidente que existen diferencias abismales entre quienes pertenecen a un estrato en Bogotá con quienes tienen esa misma clasificación en Armenia o en Quibdó. Y esas diferencias se hacen mucho más claras en el valor de los inmuebles y en los ingresos de quienes los ocupan.

Las discusiones sobre la vigencia de una estratificación única para Colombia, es muy similar a la que se plantea sobre la equidad que representa tener un mismo salario mínimo para todo el país, sin hacer diferenciaciones territoriales y/o socioculturales.

Es necesario pensar en cambiar el modelo de estratificación del país, aumentando el número de estratos, o bien cambiando la metodología, para que ella no responda únicamente a las características urbanísticas externas y de entorno.

Un primer paso en la dirección correcta lo ha dado el Concejo de Bogotá al aprobar una iniciativa del Distrito sobre el cobro del impuesto predial a partir de 2017, en el que no se tienen en cuenta los seis estratos socioeconómicos, sino el valor catastral del predio. Aquí las cosas empiezan a tener sentido de equidad.

Desde hace muchos años se debió recurrir a una metodología transparente, que permitiera tomar la información de las personas y las familias para definir cuál es su situación socioeconómica, y no teniendo que echar mano de una técnica evidentemente obsoleta de sólo mirar el exterior sin hurgar en el interior de las viviendas.

Interesante que en el artículo 13 del Proyecto de Ley 186 de 2016 que se discute en el Congreso sobre focalización de los subsidios, en vez de decir que “Los subsidios sólo podrán otorgarse a los usuarios de inmuebles residenciales y a las zonas rurales de los estratos 1, 2 y 3”, se dijera: “Los subsidios sólo podrán otorgarse a los hogares de los estratos 1, 2 y 3”, esto en atención a un enfoque multidimensional, lo que conducirá a una verdadera revolución sobre la manera como se aborda el desarrollo humano.

La discusión sobre cómo plantear una nueva estratificación, cae muy bien en este momento, en el que se empieza a hablar del plan de ordenamiento territorial para Bogotá.

Por Horacio José Serpa

Presidente del Concejo de Bogotá