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El Centro de Bogotá es un espacio cultural, patrimonial, institucional e histórico, que tiene implicaciones económicas muy importantes en los sectores vinculados con el turismo, los servicios, la academia y el mercado inmobiliario.

Apropiarse del Centro de la ciudad es una tarea prioritaria.  Una forma de hacerlo es insertándolo al mundo de las industrias creativas y culturales, que se conocen también como Economía Naranja, la cual hace un aporte al Producto Interno Bruto de Colombia de aproximadamente 1,7% y genera alrededor de 5,7% de los empleos del país. Como se ve, es un sector de la mayor importancia.

La Cuenta Satélite de Cultura que fue creada mediante un acuerdo entre el Ministerio de Cultura y el DANE, dio a conocer que la participación de la Economía Naranja en el país es superior al cultivo de café (0,6 %), igual a la extracción de carbón (1,7%) y no tan distante de la generación y distribución de energía eléctrica (2,4 %).

Dadas las condiciones actuales del Centro Histórico de Bogotá y su potencial; la posible aprobación de una Ley de Economía Naranja en el Congreso; las metas del Plan de Desarrollo del Distrito; y las tendencias internacionales que apuestan por la cultura y la creatividad como dinamizadoras económicas; facilitan que Bogotá sea parte de este boom que recorre el mundo.

La Economía Naranja es un proyecto de dinamización económica, con visión de largo plazo y que es posible financiarlo con capital público y privado. Ella tiene la posibilidad de pasar de ser dependiente de financiación a generadora de riqueza para la ciudad y motor de creación de empleo. Ayuda, además, a la diversificación productiva de la ciudad y a la implementación de novedosos mecanismos financieros que son atractivos para la gran empresa, tal es el caso del sistema de obras por impuestos.

Bogotá viene participando de las industrias creativas y culturales de manera informal y sin atender a una política pública y, por lo tanto, no le saca el provecho que debiera.

De la Economía Naranja hacen parte la arquitectura, artes visuales y escénicas, artesanías, cine, diseño editorial, música, moda, tecnología y software, que representaron el 7% de la economía global en 2015. La Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo, reveló que las exportaciones de bienes y servicios creativos crecen anualmente un 20%. La OEA afirma que los negocios de creatividad en América alcanzan cerca de 800 mil millones de dólares.

El Ministerio de Cultura de Colombia asegura que “La cultura no solamente aporta a la identidad, a la cohesión social y al patrimonio cultural del país, sino que es un potencial generador de crecimiento económico”.

Con todas estas bondades, Bogotá, una de las grandes ciudades de América Latina, no se puede quedar por fuera de semejante industria y el escenario para desarrollarla es la zona del Centro, que tiene todas las potencialidades.

Por Horacio José Serpa

Concejal de Bogotá