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En el segundo semestre de 2016 los Amigos de la Montaña recibimos una llamada de la Veeduría Distrital en la que nos contaban acerca de la existencia de un premio al control social y nos invitaban a participar. Ellos consideraban que por algunas realizaciones, que se habían hecho visibles en los medios de comunicación y en las redes sociales, teníamos el perfil adecuado para participar en ese premio.

Hay ocasiones en que las personas, y en este caso las organizaciones, hacemos las cosas simplemente porque creemos que eso es lo que hay que hacer y no sabemos el impacto que pueden tener para la ciudad, ni sabemos lo inspiradoras que pueden ser para los demás ciudadanos, y ese fue nuestro caso.

Los Amigos de la Montaña somos una comunidad ciudadana muy amplia que tuvo sus orígenes en los senderos de la quebrada La Vieja, en la localidad de Chapinero, cuyo principal objetivo ha sido la protección de los Cerros Orientales y su promoción, para que mediante un respetuoso y seguro uso público puedan contribuir de una manera armónica al mejoramiento de la calidad de vida y la salud de los habitantes de Bogotá.

Estamos constituidos en parte por caminantes que en el recorrer cotidiano de la red de senderos hemos felizmente transformado nuestras vidas enamorándonos de ese territorio y tejiendo una comunidad hacia la cual hemos desarrollado fuertes vínculos de afecto.

Normalmente cuando uno se enamora de algo o de alguien que le cambia positivamente la vida, uno lo protege y hace lo que tenga que hacer para defenderlo de las amenazas que lo puedan afectar. Fue así como al recorrer los senderos de los Cerros Orientales nos encontramos con que una de sus más grandes amenazas era la construcción ilegal de proyectos inmobiliarios dentro de la Reserva Forestal, básicamente viviendas y condominios.

Hace unos cuatro o cinco años algunos ciudadanos nos comenzaron a enviar información sobre situaciones anormales y en contra del interés general, como la entrada de maquinaria de construcción a la Reserva Forestal. Unos meses más tarde, a través de las redes sociales, varios caminantes empezaron a enviarnos fotografías y voces de alerta sobre construcciones con las que se encontraban en sus caminatas, en medio de la montaña.

El fuerte vínculo afectivo con esa montaña en una comunidad tan numerosa y heterogénea hizo que en poco tiempo se empezaran a organizar grupos interdisciplinarios de trabajo alrededor de asuntos como la movilización ciudadana, control urbanístico, relación con los medios de comunicación, etc., en una actividad persistente que ha contribuido de manera efectiva a la defensa de los cerros de ese tipo de amenazas.

A partir de nuestro trabajo y por sugerencia de la Personería Distrital, a mediados de 2016 se creó la Veeduría Ciudadana para la Protección de los Cerros Orientales constituida hoy por expertos abogados, arquitectos, urbanistas y profesionales de otras disciplinas, que se han concentrado en velar por el cumplimiento del Fallo del Consejo de Estado sobre Cerros Orientales. Hoy somos organizaciones independientes pero amigas y complementarias en la protección de los cerros.

En otras tareas que los Amigos de la Montaña hemos asumido, como lo es la promoción del uso público respetuoso y seguro de los Cerros Orientales, nuestra labor de control social no ha estado orientada a la fiscalización de las entidades del Estado sino al trabajo colaborativo hacia el cumplimiento de propósitos comunes. Allí también los resultados han sido muy positivos siendo hoy el uso público de los Cerros Orientales un proceso irreversible que ocupa un lugar importante en la agenda de la ciudad.

Invitamos entonces a las organizaciones ciudadanas a participar en este premio para la versión 2017, no solamente pensando en la obtención del reconocimiento sino como una oportunidad para la visibilización de sus procesos, y en esa forma servir de inspiración para otras organizaciones y comunidades de la ciudad.

Andrés Plazas. Asociación Amigos de la Montaña